La tara, cuyo nombre científico es CAESALPINIA SPINOSA o CAESALPINIA
TINTOREA, es una especie forestal no maderable nativa originaria del Perú, utilizada desde la época pre-hispánica en diversas artes como la medicina folklórica o popular; la madera en la construcción de casas, fabricación de herramientas agrícolas y como combustible.
El Perú es el principal productor de tara en el mundo, se estima que aporta aproximadamente el 80% de la producción mundial de esta especie, sin embargo, por sus características naturales esta especie se encuentra básicamente en bosques naturales y, últimamente, en parcelas agroforestales en donde se viene incorporando como una nueva opción dentro de las actividades agroforestales comerciales. A ello se suma las “instalaciones industriales” que vienen realizando algunos productores y empresas dedicadas a la exportación de derivados de tara.
Generalmente la tara se puede ubicar tanto en la vertiente occidental del Pacífico entre los 800 – 2800 msnm. y en los valles interandinos entre los 1600 – 2800 msnm. Los principales departamentos productores son Cajamarca, La Libertad, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Ancash y Huánuco. Esta especie se distribuye entre los 4° y 32° Sur, abarcando diversas zonas áridas, en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia hasta el norte de Chile, países donde la especie obtiene otros nombres[1].
La tara es un árbol en sus inicios, de dos a tres metros de altura, sin embargo puede llegar a medir hasta 12 metros de altura en su madurez. La especie muestra un fuste corto, cilíndrico y a veces sinuoso; su tronco está provisto de una corteza gris espinosa, con ramas pequeñas densamente pobladas.
Una característica frecuente en la tara es la presencia de ramas que inician desde la base dando la impresión de varios tallos; y posee una copa con apariencia irregular, aparasolada y poco densa, cuyas ramas son ascendentes. Las hojas de esta especie miden aproximadamente quince (15) centímetros de largo y presentan forma de plumas parcadas, ovoides y brillantes; las cuales poseen un color verde oscuro y son ligeramente espinosas.
La tara cuenta con flores de color amarillo rojizo organizadas en racimos de 8 a 15 centímetros de largo. Los frutos son vainas explanadas e indehiscentes de color naranja que miden entre 8 a 10 centímetros de largo y 2 centímetros de ancho. Éstas contienen entre 4 y 7 granos de semilla redondeadas cuyo diámetro fluctúa entre los 0.6 y los 0.7 centímetros mostrando en la madurez un color pardo negruzco.
El rendimiento de un árbol de tara oscila entre los 20 y 40 Kg. de vaina al año, presentando una frecuencia de cosecha de dos veces al año. Esta especia posee un promedio de vida de aproximadamente cien años, comenzando su etapa productiva formalmente entre el tercer y cuarto año de edad. El área que ocupa cada árbol es de diez metros cuadrados.
Giovanni Huanqui Canto